Hola a todos y bienvenidos.
Vamos a intentar absorber y disparar nuestros sentimientos y los mecanismos de la imaginación para tener un poco de ilusión, y como compartir y poseer no convierte a las personas en seres bobos e inanimados de cuerpo y alma, estáis invitados a participar y compartir en "Aquí nos vemos": historias, poemas, relatos, felicitaciones, festivales, imágenes, relacionado con los centros de personas mayores... MSol
Desde la muerte de Alfredo Pérez
Rubalcaba (el diez de mayo) saqué algunas conclusiones que me llamaron
poderosamente la atención. El cómo coincidimos sino todos la mayoría, en juzgar
a las personas en el momento del fallecimiento; tratamos de olvidarnos de su
curriculum, que puede haber de todo en la vida del hombre; pero ese día todo
se perdona; te conviertes en un juez benevolente al que, le eximes de toda
culpa al que acaba de fallecer.
La
muerte que en nuestro discurrir por la vida, tratamos de olvidarla, como si no
fuera con nosotros, pero, que cuando llega a nuestros amigos, familiares,
vecinos etc., tratamos de ser indulgentes; olvidamos todos los datos negativos
que a lo largo de nuestra vida pueda parecer malo y por eso, es el momento de
reconocer algunas virtudes y olvidar algunas circunstancias negativas que pueda
haber a lo largo de nuestra existencia.
Creo sinceramente a tenor del
funeral de estado, de la unanimidad de los medios de comunicación, que, con
gran profusión de fotografías y comunicados, su vida pública, fue de una talla
de político, de prestigio, con servicios muy importantes realizados en momentos
difíciles de la vida política de nuestro país; que han destacado los medios de
comunicación. Y también pudimos apreciar como el numeroso público asistente a
la “capilla ardiente” en el Congreso de los Diputados, como los compañeros
viejos y actuales de su partido le homenajeaban; y los aplausos que le
prodigaron al despedirse de él, a su salida del Congreso en la Carrera de San
Jerónimo.
Quiero resaltar que casi todos los
políticos del arco parlamentario visitaron la capilla ardiente, acto que supone
la confirmación, a una labor de su vida dedicada a la enseñanza y a la
política, con un reconocimiento unánime del político que ha contribuido a
servir al pueblo que lo eligió.
Por eso he elegido este título tan
sugerente que solemos utilizar con socarronería concomentarios como este, en estos casos.
Cuando escribo este tema estamos en
plena campaña electoral; y en estos días ha surgido un caso de todos conocidos
por el impacto de prensa, TV y en general en todos los medios de comunicación; la muerte María José Carrasco y la detención
de Ángel Hernández su marido tras haberla asistido en sus últimos momentos.
No quiero
entrar en el dialogo triste, patético y conmovedor del dialogo que sostuvieron
el matrimonio antes de consumarse los hechos; porque además de desgarrador pone
los pelos de punta como podríamos comentar en una conversación entre amigos o
familiares, pero el hecho está ahí y quiero comentarlo desde un punto de vista
neutral, no siempre podemos ser ecuánimes, al no hallarnos en esa situación, en
la que, de encontrarnos, quizás, no pensaríamos igual.
Lo que, si
es verdad, es que la decisión tanto del marido como de la enferma estaba bien
calculada. Hay que tener en cuenta y así lo creo; que actuaron de buena fe ante
la gran responsabilidad de ayudar en unos minutos a morir a una persona con la
que has convivido; y en menos de unos segundos, pasar de la vida a la muerte.
El cambio que supone en la vida de la persona que se queda, es francamente muy
versátil. Ahora vendrá la soledad, los cruces de pensamiento, la
responsabilidad, penal y moral para él, de un hecho, que sin duda le va afectar
mientras viva.
Pero cuando
llega el momento, de que ni siquiera los cuidados
paliativospueden cubrir el sufrimiento físico, mental y moral de estos
pacientes. Creo que hay que hacer algo. No podemos dejar que se mueran de cualquier manera, a
escondidas, solos. No es digno.
No hay nada más generoso que dejar que la
persona que amas, se libere de un sufrimiento para el que no hay remedio,
siempre y cuando la medicina haya hecho todo lo que está en su mano para
evitarlo: esun acto de amor:que
puede resultar balsámico para los familiares, a los que, sin duda, ya están muy
afectados por la enfermedad de larga duración.Es posible, que el enfermo este sufriendo tanto por su enfermedad, como
por los sufrimientos que está causando a sus familiares.
Lo de crear una ley, más o menos ética,
sobre la eutanasia, eso se lo dejo a los políticos y científicos que expongas
sus razonamientos y lo dejen plasmado en ley que, con el tiempo, parece que
puede ser aceptada por la mayoría.