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Desde luego, no me cabe la menor duda, que… Horcajo (Alberto) es un extraordinario cronista de eventos importantes, antiguos, o lo que se tercie. Hace ya tiempo, para el centenario de de la Constitución de Cádiz de 1812, y, en febrero de 2012, Alberto escribió un artículo sobre la famosa(Pepa).Considero que es un documentomuy interesante, bien elaborado y digno de leer. Mi agradecimiento y felicitación Alberto, por esta nueva aportación literaria tuya en el blog. Espero que disfrutéis
de su lectura.
Conmemorando el centenario de la Constitución de 1812.
La conocida popularmente como:(La Pepa), curiosamente nacida de un poder absoluto que hasta ese momento, era
privilegio de la monarquía, entonces considerada absolutista y que el pueblo
había heredado y aceptado como suya. Pero la invasión napoleónica con la Guerra
de la Independencia, contribuyó a que el pueblo español despertara de su largo
letargo de la historia. Las abdicaciones de Bayona habían creado un vacío de
autoridad en la España ocupada, pese a que los borbones habían ordenado a las
autoridades que se obedeciera al nuevo rey José I.
Nos cuesta creer desde la atalaya del tiempo, que la
monarquía reinante hiciera tal petición a un pueblo orgulloso de su historia;
muchos españoles se negaron a obedecer a una autoridad que se veía como
ilegitima. Para llenar ese vacío y organizar la espontánea insurrección contra
los franceses se organizaron la Juntas Provinciales que asumieron la soberanía
inexistente debido a la invasión napoleónica, por ese vacío de poder, o mejor
dicho de autoridad.
Las Juntas Provinciales sintieron desde un principio
la necesidad de coordinarse. En septiembre de 1808 se constituyó la Junta
Central, que en ausencia del rey legitimo, asumió los poderes soberanos y se
estableció como máximo órgano de gobierno. Fruto de esta nueva situación, la
Junta Central convocó reunión de Cortes extraordinarias en Cádiz, acto que
iniciaba claramente el proceso revolucionario.
La celebración de las elecciones en situación de
guerra, propició que se reunieran unas Cortes con preponderancia de elementos
burgueses y cultos, procedentes de las ciudades comerciales del litoral. Sin embargo, el comienzo como en todas las
revoluciones no fue fácil, y enseguida hubo dos bandos enfrentados, losLiberales,
partidarios de reformas revolucionarias, inspiradas en los principios de la
Revolución Francesa, y los Absolutistas,partidarios del
mantenimiento delAntiguo Régimen, que encarnaba
la monarquía absoluta y sus privilegios. Se impuso la mayoría liberal que aprovechándose de la
ausencia del Rey, inició la primera revolución burguesa en España; con dos
objetivos el adoptar reformas que acabaran con las estructuras del antiguo
sistema y aprobar una Constitución que cambiara el régimen político del país.
"Cabe señalar algunas de las reformas que
proponía la Constitución” ya que eran modernas para la época, como: - Libertad de imprenta - Abolición
del régimen señorial - Supresión de los señoríosjurisdiccionales, reminiscencia feudal. No obstante, la nobleza mantuvo la propiedad de todas
sus tierras. Supresión de laInquisición, abolición de los gremios, libertad
económica, comercial, de trabajo, y fabricación. En
conjunto unas reformas políticas, económicas y jurídicas, no conocidas hasta
entonces. Esta carta se basaba en los principios, de LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD.
Sin duda algo tuvo que ver, los principios de la revolución francesa, que tanto
influyó en Europa.
A pesar de que sirvió para despertar al pueblo del
letargo de siglos absolutistas, donde la monarquía se consideraba un poder
intocable; no fue nada fácil su elaboración. En su formación intervinieron
representantes de las colonias de América que depositaron toda la organización
del Estado en la capacidad representativa y administrativa de las diputaciones
provinciales, como instituciones capaces de canalizar, administrar y recaudar,
las pretensiones y necesidades del criollismo de cada provincia. Esto provocó
una doble reacción, por una parte el rey se opuso al federalismo, dado que los
Estados federales o confedérales tenían la república como forma de Estado.
Con el regreso de Fernando VII, vuelve a renacer en el
pueblo español lo que hoy conocemos como las “Dos Españas” ¿Cómo es posibleque visto
el comportamiento de egoísmo por un lado, y cobardía por el otro, de este
monarca, parte del pueblo le aclamara como “El Deseado”? Sin lugar a dudas, hoy con los
medios de comunicación e Internet, no se hubiera producido. En su defensa puedo
aducir que a los hombres hay que juzgarlos en la época en que viven, quizás
ahora, no seríamos ecuánimes a la hora de calificarlos.
El pueblo que a veces, cuando juzga se equivoca, y
esta vez lo demostró, no con la aprobación de la Constitución de Cádiz que le
aceptaron como rey legítimo; cosa que a lo mejor no tenían que haber hecho, no
se lo merecía, pero con unas normas que él acepta en principio, para en la
primera oportunidad que se le brinda sin pensar en los sagrados principios que
había refrendado y jurado, pisotea la libertad alcanzada, con sangre, con sudor
y lágrimas, por el pueblo que logró restablecerle en el trono. Cuando las cosas se empezaron a poner mal, el rey
vuelve a aceptar la Constitución con aquella frase tan histórica, como
hipócrita: “Marchemos por la Senda Constitucional, y yo el primero”. Vuelve a cometer otra felonía. Vuelve a engañar al pueblo apoyado por lo más
bajo de la sociedad, de aquellos, cuyo egoísmo no tiene límites, que lo único
que querían era los privilegios de los señoríos y mayorazgos.
El federalismo,era sinónimo en
aquellos momentos de democracia, asociada a elementos de disolución del Estado
absolutista, y por ello se les consideraba “anárquicos”. En segundo lugar la propuesta federal de los
americanos, provocó una reacción cada vez más centralista entre los liberales
peninsulares, que insistían en que la soberanía nacional (al ser indivisible)
no podía delegarse en modo alguno en diputaciones provinciales, y la maquinaria
administrativa debería ser manejada solo desde la Península.; aquí aparece el
error de los liberales, no exento de egoísmo, ante el poder económico que se
confería a las colonias que hasta entonces, habían permanecido fieles a
la metrópoli.
Tras la década absolutista, frustrada la opción
autonomista gaditana, el nacionalismo ultramarino optó por la insurrección
armada, lo que condicionó la situación final revolucionaria española, hasta el
triunfo de la independencia de las colonias de América. Las Cortes estuvieron compuestas por algo más de
trescientos diputados, de los cuales cerca de sesenta fueron americanos. Esto me recuerda al experimento del franquismo con las
colonias del Norte de África cuando solemnemente se nombraban procuradores en Cortes
a los representantes de esas “provincias”que solo se
representaban asimismo, como se demostró poco después, que hubo que darles la
independencia. Hasta la década de 1820, la mayor parte del
criollismo, era autonomista no independentista. Podían asumir todas las
cuestiones de política interna, lo que implicaba la descentralización política
y económica. Ellos concebían una soberanía a tres niveles la nacional
representada en las Cortes, la provincial en las diputaciones y la municipal
que residía en los ayuntamientos. Me viene a la memoria el hecho, de actual
Estado Autonómico, donde las autonomías solicitan cada vez más competencias, y
por esta causa, manejan cada vez más dineros de los presupuestos, dejando al
Gobierno con ministerios en los que da la sensación de que no sirven para nada,
o que la duplicidad de funciones, solo sirve para conflictos administrativos, o
cuando hay fallos, pasarse la pelota de la responsabilidad.
La lección que sacamos de la primera Constitución es
que a partir de su promulgación, el cambio experimentado en España fue
espectacular; sin embargo, fue a partir de entonces las colonias de América se
emanciparon de la Corona española, aprovechándose del vacío de poder y
confusión derivado de la invasión napoleónica; que por otro lado, es un hecho
que tarde o temprano, tenía que tenía que llegar. La vigencia de esta, desde su promulgación fue de dos
años, hasta marzo de 1814. Con la llegada de Fernando VII a
pesar de su solemne declaración, pasaría derogarla un poco
después para volver al estado absolutista. Volvió a estar vigente en el periodo de (1820-1823), en
el conocido como TrienioLiberal, así
como un breve periodo de (1836-1837) en los que prácticamente no entró en vigor. Al juzgar este periodo histórico de nuestra historia;
a ti lector, te invito a reflexionar con la sola experiencia de mis muchos
años, y mirándonos en nuestro espejo de la política actual, a reflexionar igual
que yo lo hago aquí:
<<Los pueblos
necesitan una Carta donde queden reflejados los derechos y obligaciones por los
que se deben regir los ciudadanos, que sirvan de guía para gobernantes, y
gobernados, y si alguno traspasa, o interpreta mal su contenido, dejar que
tribunales independientes puedan juzgar libremente, y que todos aceptemos el
juego limpio; de lo contrario podemos volver a revivir la historia. Los pueblos
son capaces de aprender de sus errores, pero no siempre lo logran por las
dificultades que surgen en el camino. Hasta la segunda guerra mundial, países
como Alemania y Japón, eran de tradición autoritaria, con escasa, o nula
cultura democrática; necesitaron una derrota total en una guerra mundial para
cambiar, y vaya que han cambiado>>.
La libertad, uno de los dones por lo que afana el
hombre con todo derecho, debe ser defendida y registrada en su Constitución y
respetada por todos, eso puede contribuir a la anhelada paz, tan deseada como
la libertad. Ambas deben coexistir para el equilibrio de la vida en nuestro
planeta.