Hola a todos y bienvenidos.
Vamos a intentar absorber y disparar nuestros sentimientos y los mecanismos de la imaginación para tener un poco de ilusión, y como compartir y poseer no convierte a las personas en seres bobos e inanimados de cuerpo y alma, estáis invitados a participar y compartir en "Aquí nos vemos": historias, poemas, relatos, felicitaciones, festivales, imágenes, relacionado con los centros de personas mayores... MSol
El tractorista pasa el arado por
el barbecho, "arañando" con sus metálicos y chirriantes aceros las blandas
arcillas.
Huele a tierra húmeda mezclada con efluvios de hierba recién segada.
Una "semana" de garcillas bueyeras, le sigue tras lo labrado, son
siete, como los días de aquella, pero no respetan el orden establecido: el
domingo se cuela entre el martes y el jueves -tras una jugosa lombriz de
tierra-, el sábado hace lo propio con el viernes - tras una atolondrada
langosta-, es la ley de la supervivencia y esta no sigue ordenes previamente
establecidos.
Destaca su plumaje níveo, entre las ocres arcillas, y su bailoteo
tras los surcos recién formados por el arado. El tractorista me saluda con el
brazo, pero sigue impasible el ritmo que le marca lo labrado y lo que le resta:
los ocres van dominando a los tonos verdosos de las semillas reverdecidas tras
las pasadas lluvias.
De la madre Gaia, profanada y
herida, por el acero de los arados, surge un vaho cálido que engrisecey entristece el paisaje dándole un tono
tenebroso y a la vez romántico, semejante a las neblinas ligeras y tenues de
los otoños que se esconden en la memoria de mi niñez. El Sol comienza su ocaso
en un horizonte cubierto también por neblinas lánguidas, grises, frías y
lejanas.
En un zarzal de la orla del
bosque ripario, denoto la florescencia otoñal del mismo: flores solitarias,
flores de otoño, fugaces, delicadas y tristes, flores estériles e infecundas:
no existen insectos que las abracen y las den calor en las ya frías noches de
octubre.
La noche nos abraza de regreso,
entre los álamos del río. Los paisajes nos unen a nuestro pasado y a nuestros
recuerdos, son el telón de fondo de nuestras vivencias.
Se acabó el verano y arrancamos en este "veratoño" con un interesante artículo de nuestro colaborador Arévalo. Muchas gracias por tu aportación en esta tu casa.
En el siglo XIX el llamado siglo de la industrialización, se
caracterizó por ser un periodo de grandes cambios; la economía sufrió
trasformaciones seguidas de dos fuertes revoluciones industriales. En política,
surgieron las revoluciones burguesas, que habitaron con las nuevas corrientes
de pensamiento entre el idealismo absoluto, los nacionalismos juntos con el movimiento
impresionista, que fue el que a la postre se impuso; ayudados por los grandes
avances de la tecnología, como la cinematografía y la animación.
El siglo XX al que me incorporé en su mitad, estaban de moda
por decirlo de alguna manera los fascismos y los comunismos, con diferentes
marcas y señales; tan arraigados estaban, que la sociedad en su mayoría estaba alineada
en uno de los dos bandos; si, aunque ahora nos parezca mentira. Tan convencidos
y dominadores estaban, sus dirigentes, que estaban dispuestos a redimir al
resto del mundo, que utilizaron la fuerza y sus métodos dictatoriales para
llevar al resto de la humanidad; a dos guerras mundiales con las consecuencias
que tantas veces hemos oído, (sesenta o setenta millones demuertos)
no vamos a discutir el número exacto, porque tampoco lo podemos saber.
Creo que los causantes de los males de este siglo, sin duda
fueron por un lado los nacionalismos excluyentes, junto al fascismo y el
comunismo. Unos queriendo imponer sus dogmas y otros querían redimirnos de los
abusos del liberalismo; lo que supuso unas políticas dictatoriales tanto a
derechas como a izquierdas, que coincidían en tener una personalidad
autoritaria, cerrada rígida y temerosa con independencia de su ideología.
Sin embargo, a pesar de estar atravesando periodos de franca
decadencia, en la mayoría de los países de Europa, estas corrientes están
reducidas a pequeños grupos de nostálgicos y exaltados que no se han enterado
de que su tiempo ha pasado y tenemos ejemplos de lo que está ocurriendo ahora
en España tratando de hacerse oír tanto los unos como los otros, sin pararse a
pensar que la sociedad ha cambiado.